El Tesoro Antes del «Sí, Quiero»: Cómo Recibir y Cuidar tu Ramo Preservado
¡Ya ha llegado! El ramo de novia es uno de los elementos más emocionantes de los preparativos. Si has elegido un ramo preservado, tienes la ventaja de tenerlo contigo semanas antes de la boda sin que se marchite. Pero, ¿sabes cómo tratarlo para que luzca impecable cuando camines hacia el altar?
Aquí te dejamos una guía sencilla para que tu ramo sea el invitado mejor cuidado de la casa.

1. El Momento de la Entrega: Amor a Primera Vista
Cuando recibas tu ramo, es fundamental tratarlo con delicadeza desde el segundo uno:
- Abre la caja con calma: Suele venir sujeto para que no sufra durante el transporte. Retira los anclajes con cuidado, sin tirar de las flores.
- La primera inspección: Sostenlo por el mango (la empuñadura). Es normal que alguna hojita pequeña se haya soltado por el movimiento, ¡no te asustes! Es parte de la naturaleza de las flores.
- Aire freso: Deja que el ramo «respire» fuera de la caja durante unas horas para que recupere su volumen original tras el empaquetado.
2. El Refugio Perfecto: ¿Dónde lo Guardo?
Tu ramo es ahora una pieza de arte que debe esperar su gran momento. Para mantenerlo perfecto, busca un rincón que cumpla estas tres reglas:
- ¡Cero Agua!: Parece obvio, pero recuerda que estas flores ya no la necesitan. La humedad es su mayor enemiga, así que nada de jarrones con agua ni lugares como el baño o la cocina.
- Lejos del Sol Directo: La luz del sol muy intensa puede «comerse» el color de las flores con el paso de los días. Búscale un lugar sombreado y fresco.
- Fuera Corrientes: Evita ponerlo justo debajo del aire acondicionado o cerca de un radiador encendido.

3. ¿Cómo Colocarlo en Casa?
Tienes dos opciones ideales para que no se deforme:
- En un jarrón vacío: Es la mejor forma. Asegúrate de que el jarrón sea lo suficientemente alto para que el peso de las flores no lo vuelque, pero que no apriete demasiado el tallo.
- Tumbado en seda: Si prefieres dejarlo en su caja, coloca un lecho de papel de seda suave y apóyalo con cuidado, girándolo de vez en cuando (cada pocos días) para que no se aplaste un solo lado.
Un último consejo: ¡Resiste la tentación de tocarlo demasiado! Las flores preservadas son duraderas pero delicadas al tacto constante.
Tu ramo ya está listo para esperar pacientemente el día más feliz de tu vida. Y lo mejor de todo es que, después de la boda, ¡seguirá decorando tu hogar durante años!
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